Lidom y Fenaprepro llegan a acuerdo de Voluntades, no de condiciones

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La agencia libre está considerada como un hecho en el béisbol profesional de la República Dominicana. Pero antes de que el grueso de los centenares de peloteros dominicanos comiencen a frotarse las manos o descorchar por celebrar ese gran paso, se hace necesario observar algunos puntos.

En el béisbol de las Grandes Ligas, la agencia libre nació en el 1976, después de 73 años de haberse conformado la MLB. A la Liga Profesional de Béisbol Profesional de República Dominicana (Lidom) le tomó 69 años, aunque claro, el béisbol estadounidense arrastra una historia bicentenaria en el juego y centenaria en su organización.

En aquella ocasión, luego de que en 1975 el juez independiente Peter Seitz declarara que Andy Messersmith y Dave McNally debían ser agentes libres, los dueños de equipos de las Mayores negociaron un sistema de compromiso que permitió a los jugadores ser libres bajo dos condiciones: “a) que sus contratos hayan expirado y b) que tuvieran un acumulado de al menos seis años de servicio en las Grandes Ligas”, tal como señala Baseball Hall of Fame. En 1976 comenzó entonces la agencia libre.

Después de conocerse el lunes de manera oficial que habrá agencia libre, se desprende el que no intervino ningún juez, al menos de entrada, como tampoco ninguna condición de los dueños de equipos. Como esto se desconoce de momento, entonces ellos, la liga, “tienen un acuerdo de voluntades, pero no de condiciones”, considera el lanzador de Grandes Ligas y de la liga dominicana, Miguel Batista, con una larga experiencia sobre este tema tanto por su vínculo a sindicatos de peloteros como sus estudios profesionales en Derecho.

“Negociar los derechos de un jugador es sumamente complicado, más de lo que la gente cree”, opina Batista, ligado, una vez por 23 años, a la Major League Baseball Players Association y también por años trabajando para la Federación Nacional de Peloteros Profesionales (Fenapepro), de la cual está separado.

Lo tildaron de “loco”

En los años 90 y parte del 2000, Batista y Neifi Pérez, exjugador de Grandes Ligas y del béisbol dominicano por igual eran representantes de los peloteros sin ser necesariamente de la dirección ejecutiva de la Fenapepro.

Los dos fueron excelentes, aún lo son, dentro y fuera del terreno, pero de alguna manera fueron tildados de locos. En Estados Unidos, por ejemplo, le pasó a Batista cuando sugirió que se extendiera la malla de la gradería central a los lados. Y en el país le llamaron así cuando abogaba por beneficios a los peloteros.

“Cuando yo expuse eso –lo de la agencia libre- me tildaron como loco”, dice Pérez. “Ése (Neifi) se cree que es el que más sabe”, dijo el exjugador.

Resulta que a los interesados en el tema “no les convenía”, señala uno de los mejores shortstop de la pelota dominicana. “Ellos tenían unas bocinitas que intentaron ponerme como loco. Te firmaron y ya tú eres de ellos hasta que tú seas una media sucia”, opina Pérez. “No vales nada y después que no vales nada te dicen váyase de ahí”.

Pérez y Batista se arriesgaban a solicitar lo que muchos otros peloteros comentaban en voz baja. Y ambos tuvieron una carrera exitosa en el béisbol dominicano y al igual destacaron en las Grandes Ligas.

Por años, la queja de los peloteros no era solo por el pago, a veces por debajo, sino por la desconsideración verbal que en ocasiones hacían gerentes de equipos.

Casi dos décadas después, algo por lo que peleó Neifi hoy ya es una realidad como son los clubhouses. “He criticado muchísimo los dugouts, eran una pocilga, todo el mundo los sabía eso, todos los peloteros, los gerentes, los dueños de equipos, todo el mundo, pero como el que verdaderamente da el show lo trataban como animal”, dijo Neifi Pérez.

¿Y luego qué?

La agencia libre tiene varios puntos que todavía se mantienen en negociación. Vale decir nueva vez, que solo hay un acuerdo de caballeros, si se quiere con la aprobación de la agencia libre. Los términos y condiciones aún se desconocen.

Batista plantea un punto, que bien pudiera ser tomado en cuenta por la Fenapepro que encabeza Erick Almonte. “Y cuando me vaya, ¿por cuántos años yo le voy a firmar al otro equipo?”, cuestiona Batista, quien está a punto de graduarse de Derecho y realiza una tesis sobre Derecho de negociación, la que abarcará estos y otros puntos en el país.

Uno de los temores con el caso de la agencia libre es que termine en beneficio de los equipos de mayor mercado como son Tigres del Licey, Águilas Cibaeñas y Leones del Escogido. Pero no necesariamente si se toma en cuenta que además de mercado grande, también se trata de quienes presiden el equipo. Según se tiene, en el caso de los Toros del Este fue el equipo que mejor pagó la pasada temporada de béisbol otoño-invernal.

Como respuesta a la condición de gran mercado y el dinero que puede resultar atractivo también está la región. Un pelotero puede preferir salir de un conjunto para irse al de su región o provincia.

Es por eso que Batista plantea, “me voy a la agencia libre y después de...?”, qué ocurrirá entonces.


Fuente: Diario Libre

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