La PTPA continúa su meta y anunció novedades

Ni tan siquiera el mundo del tenis se escapa a lo que conocemos como politics. Motivada por el impulso de los jugadores a crear una organización meramente gestionada y cuidada por ellos, la PTPA nació con la intención de hacer realidad las exigencias de los tenistas, de colaborar con la ATP para contribuir a un ecosistema tenístico mucho más sano y justo. Desde su creación, mucho se ha hablado del rol y del papel que la PTPA puede jugar en los próximos años, cuestionada por la ATP, aplaudida y apoyada por un gran núcleo de jugadores que conviven, principalmente, entre el 50 y el 300 del ranking. También han existido críticas, claro, que en especial apuntaban a una falta de entendimiento y unidad con las jugadoras de la WTA.

Lo que sí sabemos es que en los últimos meses han existido novedades en el seno de esta organización. Novak Djokovic y Vasek Pospisil se han estado moviendo en las sombras con el objetivo de, principalmente, hacer a la PTPA una asociación mucho más fuerte a nivel comercial. Sus últimos movimientos han incluido la presencia de varias ejecutivas dentro de la organización, con el objeto de profesionalizarla, hacerla mucho más atractiva y abrir posibilidades de negocio y de carrera a los jugadores que formen parte de la misma. Todo esto ha quedado confirmado en un artículo en el Sports Business Journal.

Según indican estas fuentes, la reciente creación de una Junta de Asesores (Advisory Board) consiste únicamente en el primer paso hacia una profesionalización total de la estructura gobernante de la PTPA. En la actualidad, esta Junta está formada por Rebecca McDonald, Anton Rabie y Bill Ackman, un tipo absolutamente fundamental, pues es uno de los mayores activos a la hora de financiar la organización… junto a Novak Djokovic. El serbio también incorporó a la estructura a una firma de comunicaciones, Anachel, que tiene el objetivo también de entablar relaciones estratégicas que hagan más fuerte la posición de la PTPA.

Pero hay mucho más. Entre los próximos pasos de la organización hay uno absolutamente clave: dejar una estructura operativa y organizacional establecida de cara a los próximos años. Los cargos de Director Ejecutivo, Gerente General y Gerente Oficial de Negocios (centrado principalmente en las relaciones dentro del circuito tenístico) van a ser oficiales, además de montar un amplio equipo legal que permita dotar de tranquilidad a los jugadores y miembros. Ahí se encuentra, en la actualidad, una de las mayores fortalezas de la PTPA… gracias a Vasek Pospisil.

Pospisil, negociador en la sombra

Mientras que Novak Djokovic ha dedicado tiempo y dinero para tratar de convertir a la PTPA en una realidad que actúe en el presente, Vasek Pospisil, directamente, ha renunciado a tiempo de juego mientras trataba de convencer a sus compañeros de la importancia de esta organización. El canadiense ha estado dos meses parado, fuera de las canchas, pero a la misma vez hacía miles de llamadas telefónicas en las que contaba la realidad del circuito y la misión de la PTPA. Parece que todo este tiempo invertido ha dado sus frutos: según el artículo, un 80% de los jugadores de la ATP se habría suscrito a la asociación, además de hasta 80 jugadoras del circuito WTA, con las que pretenden (y, me atrevería a decir, deben) estrechar lazos para conseguir una unión mucho más potente.

Cabe destacar que, a día de hoy, formar parte de la PTPA es totalmente gratis (lo será hasta 2023); además, los jugadores tienen acceso a diversos cursos de formación y a plataformas como Opendorse Getty con el objetivo de obtener conocimientos que les permitan crear una buena imagen de marca de cara a sus carreras deportivas. Lo cierto es que aún no sabemos si la PTPA llegará a colaborar, algún día, con la propia ATP. Tampoco sabemos si esta aventura acabará llegando a buen puerto, o si provocará una revolución en el ecosistema similar a la que provocó la creación de la ATP, allá por el inicio de la década de los 70. Lo que sí parece cierto es que esta asociación quiere llegar lejos… y sigue dando pasos de gigante para concretar su estatus. Solo el tiempo nos dirá su verdadero alcance.